Los sistemas tributarios en economías desarrolladas y su aporte a los ciudadanos

Los sistemas tributarios de los países normalmente son utilizados para sostener los sistemas de bienestar social, estos beneficios son transferidos a los ciudadanos a través de un buen sistema de salud, de un buen sistema de pensiones, de un buen sistema educativo y de un buen sistema de seguridad ciudadana.  Se puede decir que es un factor común en todos los países con economías desarrolladas, como es el caso de España.

El sistema tributario español distingue tres tipos de tributo: las tasas, las contribuciones especiales y los impuestos.

  • Tasas: se pagan cuando el ciudadano hace uso de un determinado servicio prestado por el estado, como es el pago de un vado permanente de aparcamiento o la renovación del DNI.
  • Contribuciones especiales: tienen su origen en la recepción de un beneficio o un valor añadido por parte del ciudadano.
  • Impuestos: están definidos por la ley tributaria como el pago sin contraprestación que realiza el ciudadano como prueba de que puede contribuir a la administración pública por motivo de una capacidad económica resultante de negocios, propiedades o del trabajo (art. 2.2. C de la Ley General Tributaria).

El sistema tributario es el responsable de que se disfrute de un buen sistema de salud y de educación, de las contribuciones que aporta el Estado como ayuda social a las personas de bajos recursos o ingresos, el pago del seguro para las personas desempleadas, así como también de las pensiones de jubilados, el funcionamiento de los servicios públicos, como de la seguridad ciudadana.

Se calcula que España es el cuarto país de la Unión Europea con impuestos más altos, por debajo de Bélgica, Dinamarca y Suecia.

La recaudación de los impuestos se debe realizar de manera eficiente y manejarse con total transparencia tanto como por el ente recaudador como por las personas sean naturales o jurídicas, para poner contar con los recursos suficientes y necesarios para cumplir los objetivos para los cuales fueron diseñados estos.

Es de hacer notar que las personas tanto naturales y   personas jurídicas bien sean autónomos, pymes, o grandes empresas están en la obligación de calcular y pagar sus impuestos, la recomendación es, para evitar caer en ilícitos tributarios es buscar apoyo en especialistas o abogados tributarios, los cuales estarán pendientes de que se cumplan con todas las obligaciones que se derivan de este sistema.

Todas aquellas personas que generen ganancias suficientes para contribuir con la hacienda pública, están obligadas a cumplir con su obligación, en función de unos hechos que demuestren su capacidad económica. A estos hechos se les llama comúnmente hecho imponible y corresponde a los que generan el impuesto, como son: el salario, ya que se corresponde como un hecho imponible del impuesto sobre la renta de personas físicas y la percepción de bienes por herencia, que corresponde al impuesto sobre sucesiones y donaciones.

Un principio fundamental del sistema fiscal, es la capacidad económica o de pago del contribuyente, a mayor capacidad de pago, mayor capacidad de aportación a la hacienda pública. La capacidad económica de cada ciudadano se expresa de varias formas, principalmente a través de sus posesiones (patrimonio), de los ingresos que recibe (renta) o de lo que consume, y es por ello que los distintos tipos de impuestos recaen sobre alguna de estas tres expresiones de la capacidad de pago de las personas.

Existen varios tipos de impuesto, los cuales se pueden clasificar de la siguiente manera:

Impuestos directos:

  • IRPF
  • Impuesto sobre la Renta de no Residentes
  • Impuesto sobre Sociedades
  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones
  • Impuesto sobre el Patrimonio

Este tipo de impuesto se aplica sobre una manifestación inmediata (directa) de la capacidad de pago, como puede ser la posesión de un objeto de patrimonio o la obtención de una renta. Este método impositivo gravaría, así, la riqueza en sí que se posee.

Impuestos indirectos:

  • IVA
  • Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados
  • Renta de Aduanas
  • Impuestos Especiales

Impuestos basados en su forma de gravar la capacidad económica del contribuyente.

Se entiende por impuesto directos aquellos que se aplican sobre la obtención de rentas o el patrimonio del sujeto pasivo, son directos porque se aplican directamente sobre el contribuyente como tal. Los indirectos se aplican no tanto sobre las personas sino sobre las transacciones económicas, el consumo o la transmisión elementos patrimoniales.

Por otro lado, tenemos los impuestos locales, estos son exigidos por los Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales (Impuesto sobre Bienes Inmuebles, el Impuesto sobre Actividades Económicas, y el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica), y los establecidos por las Comunidades Autónomas.

Este tipo de impuesto indirecto grava la capacidad económica de forma indirecta e impersonal, ya que se aplica sobre lo que se consume, es decir sobre el comprador o sobre el vendedor de bienes, servicios y derechos en general.

Es necesario que conozca sobre este tipo de impuestos y como afecta a su empresa en la parte contable financiera, para ello debe contar con los servicios de unos abogados tributarios, que los guíe en cuanto al hecho imponible, el cálculo, tasas, porcentajes, entre otros aspectos importantes.

Pasemos a revisar los impuestos directos, para conocer un poco más de ellos:

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF): es un impuesto que grava la renta que recibe una persona, porque es la que determina su mayor o menor comodidad económica y por ende su capacidad contributiva, siendo así un impuesto personal porque recae sobre personas físicas y no empresas. El IRPF es un impuesto que se paga mes a mes en base a un sistema de retenciones. Al final de año la declaración anual hace un balance: si sale negativo el contribuyente recupera parte de lo pagado y si sale positivo ha de abonar la diferencia.

Los profesionales autónomos declaran su renta cada tres meses en base a un sistema progresivo de contribución establecido por la Agencia Tributaria.

Para determinar la capacidad económica del contribuyente se tienen en cuenta diversos factores personales y familiares que personalizan el impuesto, no solo según el principio de la progresividad (a mayor capacidad, más contribución), sino también en base a un sistema de exenciones, reducciones y deducciones que, desde el punto de vista del contribuyente, sirven para aumentar la cantidad que devuelve la Agencia Tributaria a final de año o, lo que es lo mismo, pagar menos impuestos.

Impuesto sobre la Renta de no Residentes: es un impuesto que grava la renta obtenida en España por personas físicas y entidades residentes en el extranjero y se fundamenta en el Real Decreto Legislativo 5/2004 de 5 de marzo de 2004 y el Real Decreto 1776/2004 de 30 de julio de 2004.

Impuesto sobre Sociedades: es un tributo de carácter directo y naturaleza personal que grava la renta de las sociedades y demás entidades jurídicas. El hecho imponible es la obtención de renta por parte de personas jurídicas (sociedades) y entes sin personalidad (fondos de inversión), donde la renta equivale al resultado contable según la legislación mercantil. Están sujetas al IS todo tipo de entidades siempre que tengan personalidad jurídica propia, desde las sociedades mercantiles a las asociaciones y fundaciones, pasando por cooperativas y sociedades unipersonales (art. 7).

Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: se calcula cuando se recibe algún bien en herencia o donación se está obligado a pagar un impuesto. Este impuesto es el llamado Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). Este impuesto recae sobre el dinero o bienes que se reciben de forma gratuita. La característica de este impuesto es que no se aplica a un dinero que es contraprestación de trabajo, sino que ha sido cedido por alguien. Las comunidades autónomas son las que los gestionan el tipo impositivo depende mucho de la cercanía familiar de quien se hereda o de quien dona.

Impuesto sobre el Patrimonio: el IP es un tributo directo, general y personal que grava la propiedad o posesión del patrimonio, recayendo sobre su valor neto, con carácter periódico. Se trata de un tributo estrictamente individual que recae sobre las personas físicas y es complementario del IRPF.

Este impuesto recae sobre la posesión de un patrimonio, que se supone que representa una capacidad económica adicional para quien lo posee. Debe tener un patrimonio superior a 700.000 euros. Dentro de este tramo no se incluye la vivienda habitual, a no ser que supere los 300.000 euros.

Todos estos impuestos directos, gravan de manera directa los ingresos de los ciudadanos. En otras palabras, los impuestos directos recaen sobre cada persona con nombre y apellidos, es decir, el ciudadano que deberá pagar el impuesto está claramente identificado.

Al gravar directamente a la persona los impuestos directos pueden tener carácter progresivo, para que quien más dinero tenga, más pague, sirviendo así para redistribuir la riqueza. Y es que, al gravar directamente la manifestación del capital, se pueden articular para que quienes más tienen, más paguen también.

Para tener una visión mas clara de cuando nace la obligación no dude, en solicitar asesoría de profesionales capacitados, en este caso, con sus abogados tributarios, ya que hacer este tipo de declaraciones en solitario o sin una buena asesoría, le puede costar tiempo y dinero.

Dentro de los impuestos indirectos se encuentran los siguientes:

Impuesto sobre el valor añadido (IVA). Es el impuesto indirecto por excelencia, es el que grava el consumo, las entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por empresarios y profesionales. Y, aunque son éstos quienes pagan las cuotas, son los consumidores finales los verdaderos contribuyentes.

En este impuesto, las condiciones personales y familiares no se tienen en cuenta por lo que dos contribuyentes con muy distinta renta y patrimonio (diferente capacidad adquisitiva), acaban pagando lo mismo por el IVA de un determinado producto o servicio. Dependiendo del tipo de bien, el impuesto variará su tipo impositivo. Actualmente va del tipo general (21%), al reducido (10%) y el superreducido (4%). Así mismo, existen productos y servicios que por su especial sensibilidad no llevan IVA; se dice de ellos que están exentos (por ejemplo, la asistencia sanitaria).

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados:  este impuesto, grava las transmisiones de todo tipo de bienes, algunos actos jurídicos y operaciones específicas de las empresas.

Los impuestos especiales: gravan la compra o consumo de algunos bienes específicos como las bebidas alcohólicas, el tabaco, los hidrocarburos, etc.

¿Tienes sospechas de una negligencia médica? Así debes actuar

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Encontraremos que para nuestro despacho de abogados negligencias médicas existen supuestos en los que resulta verdaderamente sencillo demostrar que se ha cometido una negligencia médica. 

Como por ejemplo todos esos casos mediáticos en los que han aparecido médicos y profesionales que se han dejado material quirúrgico olvidado dentro del paciente tras una intervención.

Todos los casos en los que una intervención o una ambulancia ha llegado tarde sin causa justificada, las intervenciones que se han realizado de forma errónea (operar de apendicitis a un paciente que venía por un quiste) o los casos en los que se le han administrado fármacos a pacientes que eran alérgicos a estos.

Todos ellos son muy fáciles de demostrar ante un juzgado mientras que existen muchos otros en los que, al menos a primera vista demostrar si ha existido una negligencia médica o no no resulta precisamente fácil.

Por ejemplo cuando se de una complicación mientras se produce una operación, cuando se aplique mal una anestesia o se cometa un mínimo fallo de intubación orotraqueal. En estos casos hasta los propios médicos no son capaces o conscientes de saber diferenciar si se ha producido una negligencia o no.

Especialmente en estos casos, si tenemos sospechas de que hemos podido ser víctimas de negligencias médicas o lo ha podido ser alguno de nuestros conocidos tendremos que tener en cuenta tres cuestiones: no insinuar nada de nuestras sospechas al  personal del centro  médico, conseguir recabar la historia clínica del o de los afectados y contactar en el periodo más breve que podamos con un abogado especialista en malas praxis médicas.

 

Veamos un poco los tres puntos de forma  más detallada:

1. No insinuar nuestras sospechas. Es el primer punto que tenemos que tener en cuenta cuando sospechamos de que hemos podido ser víctimas de una mala praxis. ¿Porqué? Comentar nuestras sospechas con los facultativos  que nos atendieron, e incluso, a facultativos de otros centros médicos nunca suele ser una idea acertada. No ya porque podamos sospechar que se puedan falsificar documentos o modificar (casos que sí que se han dado pero que por fortuna suelen ser contadísimos) sino por el hecho de que podamos influir de alguna manera en la redacción posterior de estos documentos. Es conocido el proceso por el que pasa la memoria de las personas y como los testimonios pueden influir a modificar vivencias. Así que si compartimos nuestras creencias con personal incluso de otro centro podremos estar modificando su percepción objetiva. Otro de los motivos es que, en algunos casos, a personas que han manifestado sus sospechas se les han puesto trabas a la hora de conseguir el historial clínico.

 

2. Recabar la historia clínica. Para nosotros es sin duda la piedra angular, la caja negra, que nos permitirá saber si efectivamente hemos sido víctimas de una negligencia médica o no y sobretodo contar con pruebas para poder demostrarlas en un juicio. Se trata de una de las dos pruebas más importantes que toman en consideración los jueces, la historia clínica y los dictámenes periciales.

 

3. Contactar con la ayuda de un abogado especialista en asuntos de mala praxis médica. En casos de mala praxis casi es más importante que un abogado especialista en negligencias médicas tenga más conocimiento de medicina que de derecho. Por ello es muy importante  buscar profesionales especializados. Estos podrán asesorarnos desde el inicio de nuestras dudas (si estas pueden estar fundamentadas y podemos seguir adelante) hasta el final del proceso (que suele ser el cobro de la indemnización). El papel de un buen abogado es esencial ya que nos acercará a la verdad ya que conocen el punto de vista clínico y así no embarcarnos en aventuras en las que perderemos mucho tiempo, esfuerzo y seguramente dinero.

Abogados divorcio Cáceres ¿Qué es el matrimonio putativo?

abogados divorcio Cáceres

Las relaciones jurídicas están caracterizadas por sus matices. Cada caso tiene elementos particulares y el derecho debe encargarse de ellas. Por eso, parte del trabajo de los abogados divorcio Cáceres es examinar cuidadosamente las situaciones presentadas por sus clientes, a fin de determinar los aspectos legales que conviene aplicar.

Un ejemplo de lo que se acaba de decir, es el matrimonio putativo. Esta es una figura que tiene lugar en aquellos casos en los que la unión se ha declarado nula, y surge como una solución jurídica para regular los efectos de este.

En el transcurso del tiempo que va desde la celebración del matrimonio hasta la declaratoria de su nulidad (cuando procede) pueden ocurrir muchas cosas. En este plazo, la pareja puede comprar bienes, tener hijos y tomar decisiones que generen efectos jurídicos.

La ley no puede ignorar la regulación de dichas situaciones. Por eso, partiendo de la presunción de la buena fe de uno o ambos cónyuges con respecto a las intenciones con las que han contraído matrimonio, el legislador prevé esta figura para darle validez a los actos jurídicos ejecutados durante la vigencia del mismo.

En pocas palabras, lo que el legislador prevé mediante el reconocimiento del matrimonio putativo, es declarar como válidos algunos efectos del mismo, a pesar de la declaratoria de nulidad. Las soluciones legales procedentes, dependerán principalmente de la buena fe de los cónyuges.

No obstante, el régimen aplicable a los hijos será ajeno a esta situación, ya que para garantizar el interés superior del menor, no existe distinción entre la filiación matrimonial y no matrimonial. En lo que sí son aplicables las reglas de la buena fe, es en la liquidación de bienes, indemnizaciones y otros actos. Si desea conocer más sobre esta figura, no dude en consultar con un abogado especialista en divorcios y explicar los detalles de su caso.

Incluso, para casos típicos, acudir a estos profesionales nunca está de más. Desde pedir consejos antes de contraer nupcias, pasando por los acuerdos durante el matrimonio que tengan una implicación legal, hasta los indeseados divorcios. Siempre hay que actuar dentro del marco jurídico, para evitar complicaciones.