Mudanza económica en Madrid – Ideas para organizarte

Mudanza económica en Madrid

Vivir en una casa más cómoda, bonita o mejor ubicada es lo máximo; pero, el traslado en sí suele resultar un incordio. Por eso, aunque contrates una mudanza económica en Madrid te conviene seguir un proceso organizado, de forma de iniciar felizmente esa nueva etapa.

A continuación, algunas recomendaciones que te evitarán tensiones y angustias:

  • Mudarse es comenzar una existencia, en consecuencia, haz una depuración previa y asegúrate de llevarte solo aquello que realmente requieres. Prepara cuatro paquetes con lo que vas a donar, echar a la basura, regalar a amigos y familiares y reciclar. Después, ve por las habitaciones escogiendo qué colocar en cada uno.
  • Elige un envase plástico grande y conviértelo en un kit de empaque. Allí pondrás las tijeras, los marcadores, la cinta pegante, etc. De ese modo, lo tendrás siempre a la mano.
  • Si contratas a una empresa que te haga la mudanza, ellos al embalar identifican las cajas para que sepas de cuál lugar tomaron su contenido. Sin embargo, usa etiquetas de distintos colores y escríbeles los nombres de las áreas, pegándolas entonces en las puertas de las habitaciones de la casa vieja y la nueva. Así, los portadores no preguntarán continuamente por el destino de los enseres.
  • Haz maletas con la ropa básica y productos de aseo personal para varios días y transpórtalas en tu coche. De esa manera, no te verás obligado a llegar abriendo cajas y tratando de adivinar la localización de lo que necesitas.
  • Conviene trasladar los libros en cajas pequeñas para que no resulten tan pesadas una vez que estén llenas. Adicionalmente, cargarlas es bastante más sencillo si le cortas un triángulo de tamaño adecuado en los costados donde meter las manos.

El día de la mudanza resulta casi imposible ocuparse de cosas básicas como cocinar o atender a los niños. Compra comida preparada que no genere trabajo de ningún tipo (pizza, por ejemplo), y utiliza vasos y platos desechables. Asimismo, pide a algún familiar o amigo que se encargue de tus hijos pequeños. Estas y otras ideas de sentido común te ayudarán a minimizar lo penoso del proceso.