¿CORRES DEMASIADO RÁPIDO?

Justo hoy me he encontrado con un vecino, que habitualmente sale a correr 3-4 veces a la semana, que me comentaba que está pensando en dejar de salir a correr, al menos por un tiempo, puesto que nota que cada vez que llega a casa después de entrenar, llega muy cansado.

Este es uno de los síntomas más habituales de no realizar los entrenamientos de una forma correcta.

Hay que tener una cierta organización en cuanto a la variedad de ejercicios a realizar, pero también hay que tener muy claro los ritmos a los que debemos rodar, para que los entrenamientos sean efectivos.

Resulta de una gran ayuda el uso de un reloj pulsómetro, que nos permitirá ver cómo evolucionan nuestras pulsaciones durante el ejercicio. Si las pulsaciones suben demasiado, será una señal de que estamos entrenando a un ritmo superior a nuestras pulsaciones.

Si bajamos el ritmo nuestras pulsaciones también lo harán hasta alcanzar una zona intermedia de trabajo, mucho más adecuada a nuestro esfuerzo.

Será muy fácil saber si hemos entrenado a un ritmo razonable: basta con comprobar que, al finalizar la carrera, nuestras sensaciones son buenas, estamos en condiciones de poder seguir corriendo algunos minutos. Si, por el contrario, llegamos a casa con la sensación de que no somos capaces de dar un paso más, es que nuestro ritmo ha sido demasiado elevado.

LESIONES Y MEJORA DEL ESTADO FÍSICO

Pero no sólo no es recomendable correr demasiado rápido por las malas sensaciones que nos provoca, sino porque nos puede llevar a lesiones musculares, ya sea por el esfuerzo extremo del momento o por sobrecarga continuada.

Sea cual sea el caso, hay que evitarlas a toda costa, puesto que cada lesión es un freno en nuestra progresión, un paso atrás que nos obliga a volver a empezar desde atrás.

Por último, y no menos importante, hay que tener en cuenta que, en contra de lo que mucha gente piensa, entrenar rápido no es sinónimo de mejora en tu velocidad ni en tu forma física.

Para conseguirlo, lo que tenemos que hacer es conseguir una variedad en los entrenamientos que alterne series rápidas con rodajes lentos, entrenamientos largos y algo de trabajo muscular en el gimnasio.

Sólo de esta forma vamos a conseguir progresar adecuadamente en nuestras prestaciones. Entonces sí, seremos capaces de correr más rápido y más lejos.